Inicio


24 de Mayo Día Nacional
de la Epilepsia

Siguenos en:

Pertenecemos a:

FEDE Plataforma Voluntariado de Sevilla Cermi

Asociación Andaluza de Epilepsia


El certificado de minusvalía

En España se consideran legalmente personas con “limitación en la actividad” aquellas a quienes se les haya reconocido a través del oportuno expediente administrativo un grado de “discapacidad” igual o superior al 33%, dándoles derecho a acceder a los servicios y prestaciones que se ofrecen desde la Administraciones Públicas Andaluzas y Estatales.

El reconocimiento de la condición de “discapacidad” se obtiene a través de un Certificado, documento oficial emitido por el Organismo Autonómico correspondiente, en este caso la Consejería para la Igualdad y Bienestar Social, a través de los Centros de Valoración y Orientación, más conocidos como Centros Base, y está regulado por el Real Decreto 1971/1999, de 23 de diciembre, de procedimiento para el reconocimiento, declaración y calificación del grado de discapacidad.

Este documento, que declara, temporal o definitivamente, el grado de discapacidad que presenta la persona, es el resultado de una valoración, que voluntariamente se solicita, por parte de un Equipo de valoración y Orientación (EVO), compuesto por un médico/a, psicólogo/a y trabajador/a social, que emitirá un informe en el que constará el tipo y grado de minusvalía de la persona solicitante.

 

Conclusión


El valor actual de este documento radica fundamentalmente en el derecho que otorga a las personas con discapacidad a acceder a una serie de beneficios sociales y económicos específicos relativos a los programa y servicios de salud, educación, empleo, participación en la comunidad, ocio, adaptación y adquisición de la vivienda, transporte, prestaciones económicas, apoyos personales y reducciones de impuestos, entre otros.

Sin duda, el valor social del certificado de discapacidad no sólo ha ido creciendo al amparo de los cambios positivos que se han ido produciendo en materia de política social, sino también por la evolución que se ha ido experimentando en la valoración de la discapacidad, en dónde se evalúa a la persona en relación a su medio social y comunitario.

Los trabajadores sociales como profesionales que participamos en los procesos de información, valoración e intervención social en el campo de las discapacidades, detectamos lo tremendamente duro y doloroso que resulta, en general, no sólo para la persona que presenta una discapacidad sino también para sus familiares, afrontar la fase de clarificación y toma de conciencia de sus limitaciones.

También hay que tener presente que, en general, la obtención de dicho certificado suele suscitar miedos, no sólo a la propia persona sino también a sus familiares, que surgen entre otros motivos, por la creencia de considerarlo una etiqueta social que desvaloriza y estigmatiza a la persona, viviendo, por tanto, situaciones emocionales desbordantes. En este sentido, es un error mirar al certificado de discapacidad, en sí, como un documento que descalifica o desvaloriza, sino más bien hay que considerarlo como un instrumento que se puede utilizar, si se desea, para satisfacer las necesidades personales y sociales que cada uno presenta. Su valor instrumental emana de los derechos y beneficios individuales y sociales al que el mismo da derecho.

 

Si quieres ampliar conocimientos, en nuestra sección PUBLICACIONES podrás encontrar:
- GUÍA ÁPICE de EPILEPSIA (96 pag)

 

 

Ápice (Asociación Andaluza de Epilepsia)
Sede C/ Rute 3 y 4
CP 41006 Sevilla, España
Tlf: 900 83 16 42 / 955 15 55 66 email: apice@apiceepilepsia.org